viernes, 6 de abril de 2012

Nadie sabe lo que tiene, hasta que lo pierde.

Ella quería dejar huella en el mundo, quería ser importante, ser recordada, pero no se dio cuenta de que ya lo hizo...Ella me dejó marcado. Hizo de mi una nueva persona, ella es alguien importante para mi. Revolvió mi mundo, lo puso patas arriba, me trastorno. Destrozó los edificios del orgullo, las calles del miedo, desbordó los ríos de la alegría, quemó el horizonte, cavó túneles para ir de la ciudad de su aroma al pequeño pueblo de sus lunares. Los pájaros cantaban alegres al son de su voz. Me hizo sentir bien. Me hizo ser feliz por una vez.
Le gustaba hacer reír a las personas. Amaba a quién la hiciese reír. Le gustaba reír bajo la lluvia, las puestas de Sol,el sonido de las palomitas al hacerse, hacer feliz a otras personas, ver chispas salir de sus ojos, bailar de noche, cantar en la ducha o llorar en su cama. Recién salida de un delirio de poeta enamorado...Así era ella.
Pero la luna cayó, la oscuridad bajó el telón. Yo, espectador de aquella obra, estupefacto, no aplaudí.Vacío. Vacío estaba en aquella butaca. Todo había terminado ¿Y por qué? Ella, yo...
Más bien yo había dejado caer el telón.
Ahora no sólo agarro con mis manos esa maleta llena de recuerdos, sostengo un ramo de promesas mientras pierdo el tren. Ese tren que un día cogimos juntos. Aquel tren que no sabíamos a dónde nos llevaría pero no nos importaba por que estábamos juntos.
Ella me dio todo. Un antes, un después y un ahora. Pero yo no le dí nada. Ni antes, ni después ni mucho menos ahora. Lloro, más bien diluvio.
Su vida ahora es extraña, ella en sí se volvió extraña. Anda sin pisar el suelo, observa sin mirar, oye sin escuchar, habla sin pronunciar.Sus días son largos. Apenas sale el sol en su sonrisa. Chispean sus ojos, hace frío en sus labios. Si tuviese que decir dónde se ha mudado diría al Polo Norte. No siente ni padece... No recuerda o no quiere.
La culpa es mía. Le hice daño. No la quise cuándo la tuve y ahora no la tengo y la amo. Ella era mi guía en el mundo de oscuridad en el que me encontraba y ahora no está. Todo vuelve a quedarse en penumbra, en silencio. Nada.